diciembre 1, 2022

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El metro viaja en el cielo

El metro del cielo boliviano viaja en medio de edificios y moviliza a más de 18.000 pasajeros cada hora a lo largo de 10 kilómetros del entramado urbano.

La primera línea de Mi Teleférico, se inauguró en mayo 2014 y la segunda lo hizo unos días después. La tercera parte del recorrido se abrió, en octubre del mismo año.

«Las terminales del teleférico son más amplias para dar acceso a minusválidos y personas mayores y, además, se ha intentado que las estaciones sean un polo de atracción social con servicios comerciales, culturales y de todo tipo». Javier Tellería.

En taxi, un pasajero tardaría 30 minutos si tuviera la suerte de no encontrarse con nada de tráfico. «Con trancadera», como dicen en Bolivia para describir el embotellamiento, el trayecto superaría fácilmente la hora de viaje.

«Los microbuses no tienen paradas determinadas, por lo que se mueven y se paran tantas veces como el cliente quiera subir o bajar de ellos. Al final, los buses paran en cualquier sitio, lo que hace que el tráfico se congestione y se cree un pequeño caos»

Javier Tellería

Así es el metro del cielo

Una cabina del teleférico tarda 10 minutos en cubrir. En las ocho primeras semanas de vida de Mi Teleférico se registraron más de dos millones de pasajeros. Ningún teleférico alpino mueve tanta gente.

Las cabinas de Mi Teleférico cuelgan sobre calles, plazas, canchas de fútbol, tiendas, escuelas etc.

Aunque no está confirmado, en la capital boliviana ya se habla de ampliar la cobertura a 12 líneas más -actualmente funcionan 10- más hasta conseguir un total de 15. Si esto saliera adelante.

Mi Teleférico no sólo se convertiría en la mayor red de transporte urbano del mundo colgada de cables, sino también en la más densa.

Los habitantes, al mirar hacia arriba, no sólo se encuentran con los glaciares del Illimani, sino también con las cabinas de su metro que viaja entre las nubes y el cielo.

Fuente | Yorokobu

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